Pintar un mundo mejor. Conversación con María Bueno

María Bueno (Málaga, 1976): http://www.mariabueno.es/

      

María Bueno, BACK/NEXT, 2010. Courtesy: María Bueno.

  

El artista como el político, como el granjero

Sensible y sincera hasta el punto de desarmarte, María Bueno (Málaga, 1976) impresiona por su dedicación absoluta al oficio de artista, que coincide, en su opinión, con una verdadera misión. Es decir, con una función de compromiso y de participación crítica, en primera persona, en las cosas del mundo y en la realidad del sistema social y cultural en el que al artista le toca de vivir. En este sentido, para María Bueno, ser artista conlleva una gran responsabilidad, y es algo que se realiza poco a poco, día tras día, de forma discreta y silenciosa. Se trata, esto es, de un trabajo que – al igual que el trabajo de profesor, fontanero, político o granjero – ha de llevarse a cabo con grande honestidad y humildad; contribuyendo, de tal manera, a crear un mundo mejor. Dicho en otras palabras, ser artista significa desempeñar un papel que hay que tomarse muy en serio.

De esta consciente y firme premisa – ética y estética a la vez – deriva que ella no se sienta muy cómoda con la definición de “artista”, palabra hoy en día más que abusada. Dicho en sus palabras: «Dadas las características de nuestra sociedad actual, donde existe una gran obsesión por ser famoso/a, reconocido/a y, en cierta manera inmortal, acaparando las primeras portadas, aparecen artistas por doquier, de todo y de nada: el artista del reality-show, el artista del engaño, el artista burlón y caradura, el artista y sus artes de la seducción, el artista requete-artístico… La palabra “arte” se utiliza hoy día para todo, sacándola de su contexto y banalizándola, caricaturizando igualmente al artista, pues todos entran en el mismo saco: artistazos/as, artistas, artistillas y artistejos/as… De aquí que no me sienta a gusto con la definición de artista. Para mí, la definición de artista es mucho más que eso».

Si quieres ser universal, pinta tu aldea

Entre los muchos proyectos en los que María Bueno ha participado a lo largo de su trayectoria destaca la beca de 2007 en el National Institute of Art & Disabilities (NIAD) de Richmond, California, en el que entró en contacto directo con el outsider art. De hecho, el NIAD desarrolla un programa específico para la promoción de la creatividad, la independencia y la integración social de personas con discapacidades. En esta ocasión María estuvo pintando varios días junto con artistas discapacitados y esta inolvidable experiencia humana y artística ha dejado una huella muy importante en su personal manera de entender el arte.

Cuando María y yo coincidimos, el año pasado, en la inauguración de su exposición El día que me murieron, comisariada por Rafael Pérez Hernando, en la galería Rafael Pérez Hernando de Madrid, estuvimos un buen rato hablando del proyecto “Ruta de murales”, llevado a cabo entre 2009 y 2010. Se trata de 10 murales pintados en varios barrios de la ciudad de Málaga, en colaboración con el Área de Igualdad de Oportunidades de la Mujer del Ayuntamiento de Málaga. El objetivo de este proyecto era potenciar, a través de la práctica artística, la capacidad creativa y la autoestima de las mujeres sobre temas como la violencia de género o la exclusión social de ámbitos tradicionalmente masculinos, como por ejemplo el deporte. A este propósito, en la galería madrileña, comentamos también un proyecto brasileño análogo al suyo – llamado “Identidade de Rua” – realizado en la red de metro de la Região Metropolitana de Porto Alegre. En él, además del dúo de artistas paulistas Otavio y Gustavo Pandolfo, aka Os Gêmeos (São Paulo, 1974), participaron también otros street artists consagrados como, Nina, Ise y Trampo.

María se considera una admiradora de Os Gêmeos y, en general, del arte urbano. Entre otros, recuerda a artistas como Zosen, Miss Van, Raquel Sakristán o el italiano Blu. Sin embargo, las referencias que inspiran sus obras son muchos más. Su profunda curiosidad y su sensibilidad la llevan a interesarse por ámbitos muy distintos, que influyen, cada uno a su manera, en la construcción de su original discurso plástico. Muchos de los estímulos proceden de la música y del videoclip; pero también del videoarte (en particular Pipilotti Rist) y del cine (por ejemplo, las películas de Cassavetes, del cine africano o de directores como Kim-Ki Duk, Etam Egoyam, Abbas Kiarostami etc.). Asimismo, reconoce como muy importante para ella la influencia de la literatura de autores como el mozambiqueño Mia Couto o Bernard-Marie Koltés entre otros; del cómic; de artistas como Carmen la Griega, Christl Lidl y de muchísimos más, tal vez menos conocidos pero con un gran talento y con muchas cosas que contar. Un lugar especial entre sus referencias está reservado para las mujeres surrealistas catalanas, a su parecer muy olvidadas, como Remedios Varo o Leonora Carrington.

María Bueno, Mujer e Imaginación, Mural, Ruta de Murales, Málaga 2010. Courtesy: María Bueno.

El lenguaje esencialmente pictórico, sencillo y sensible, de María Bueno muestra una gran solidez y una coherencia que le derivan de una auténtica conciencia de su inmensa potencialidad expresiva. El gusto y las orientaciones estéticas de la artista tienen mucho que ver con sus propias raíces biográficas, geográficas y etnológico-culturales. En este sentido, sus obras – tanto sus lienzos, como sus murales, esculturas o dibujos – llevan en sí un carácter primario inconfundible. Todas (incluso las más introspectivas) están marcadas por una vitalidad que parece reflejar la potente luz de su tierra de origen y su gramática visual parece fundarse sobre un eclecticismo que se desarrolla a través de una hibridación continua muy estrechamente ligada a las referencias culturales de las tradiciones locales, como la artesanía, los tipos folklóricos y, cómo no, el Mediterráneo, en tanto límite simbólico del continente y, a la vez, concreto espacio fronterizo de convergencia cultural, étnica e idiomática; lugar de encuentro entre diferencias, en donde las categorías se hacen más flexibles y las posibilidades de contaminación entre los significados aumentan exponencialmente por efecto de la compenetración entre culturas y sistemas simbólicos distintos.

A este propósito la propia artista afirma: «Creo que mis primeras referencias vienen marcadas por mis orígenes –como diría un famoso escritor, del cual he olvidado su nombre: “si quieres ser universal, pinta tu aldea”-, por ese Mediterráneo fronterizo, espacio de convergencia cultural: por la comida, el sol, la música, el olor a salitre y las azoteas en verano. Me gusta todo aquello que me recuerda dichos orígenes: la artesanía en general, y la latino-africana en particular, la cual no considero un “arte menor”, la cerámica portuguesa…».

El sentido de una vida

Las obras de María Bueno fascinan y conmueven por su ausencia absoluta de tabues y por su manera aparentemente ingenua de encarar la vida. Una manera que esconde, en realidad, una solidez de contenidos conceptuales y una riqueza extrema y de vivencias emocionales; a veces irónicas, a veces surrealistas, otras veces auténticamente introspectivas e intimistas. Si se consideran, por ejemplo, sus obras pictóricas sobre lienzo – con sus composiciones obstinadamente libres, sus colores vivos e intensos, en ocasiones casi matéricos – es fácil darse cuenta de que se trata de verdaderas puestas en escena de pequeños rituales y obsesiones, de episodios íntimos, de recuerdos anecdóticos o de sueños y deseos sin filtros ni ficciones.

El estilo pictórico de María Bueno siempre habla directamente y lo hace de forma gentil y optimista. Los recursos artísticos primitivos y aparentemente “sin técnica”, que ella maneja con gran decisión, han generado con el tiempo una formula muy personal que sabe renovarse continuamente con grande coherencia. Sus obras invitan el espectador a sentirse participe de un mundo mejor: un mundo menos perfecto, desde luego; pero sin duda más auténtico, en el que es muy fácil sentirse cómodos. Un mundo sencillo, que hace sentirse bien. En este sentido, la obra de María Bueno tiene un valor simbólico de purificación de las vivencias y de los sentimientos del espectador, a menudo envenenados por la barbaridad profunda y latente de la sociedad contemporánea. El espacio físico del lienzo o del muro de una ciudad se transforma, así, en un espacio “liberado” de las absurdeces “superestructurales”; un espacio de amplificación y de expansión de la interioridad. De esto deriva que la mirada hacia dentro a la que María Bueno nos obliga a través de su obra tiene un efecto catártico, casi mágico, que lleva el espectador a reconciliarse con su propia interioridad. Y cuando consigue hacer esto, pues, el oficio de artista llega a cumplir concretamente su firme compromiso de mejorar el mundo, realizando la utopia.

Con el tiempo el trabajo de María Bueno ha dado lugar a obras más reflexivas y menos impulsivas. Como reconoce la propia artista, «la cantidad ha sido suplantada por la calidad». Los dibujos han evolucionado, convirtiéndose en cuadros, murales, esculturas, pequeñas animaciones, libros ilustrados, proyectos interdisciplinares e incluso performance. En realidad, para la artista, el crear se ha convertido en «el sentido de mi vida, sin el cual ésta no sería concebida. Creo y hago arte porque éste me permite entender quién soy y cuál es el lugar que ocupo en el mundo, porque estoy convencida de que el arte nos hace ser mejores y porque el arte nos permite explorar, conocer, descubrir lugares y partir a otros mundos, porque el arte nos indica que hay cosas en la vida que sí pueden ser posibles, cuando éstas se nos presentan muy negras y feas, porque para mí el arte tiene la capacidad de “desorientar la brújula”, en palabras de Mia Couto, haciendo posible lo que aparentemente no lo es».

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Conversación con María Bueno.

En la conversación que sigue hemos abordado con la artista muchos temas sobre su personal trayectoria artísticas y sobre su peculiar manera de entender el arte y el oficio de artista en la sociedad contemporánea actual.

N.M. Tu personal visión del arte tiene mucho que ver con una práctica de compromiso y de intervención en el contexto en el que el artista vive. ¿Crees que al artista le compita, en este sentido, un papel de sujeto crítico con respecto a la realidad social?

M.B. Por supuesto. Para mí la misión, función y trabajo del artista está unido a un compromiso consigo/a mismo/a, con los/as demás y con el entorno que le rodea –o contexto en el cual se desarrolla su proyecto artístico-.

Con esto quiero decir que, además de tomarme mi trabajo muy en serio, siendo exigente y dando lo máximo, como si en cada proyecto se me fuera la vida, tengo muy presente el grupo al cual va dirigido el mismo, sin olvidar el espacio en el que se desarrolla.

No importa el tipo de proyecto que se realice o la forma que tome, no importa el trabajo que se haga: la obligación de un/a artista, como el de un/a profesor/a, fontanero/a, político/a o granjero/a, entre otros/as,  es el desempeñar bien su trabajo, contribuyendo a crear un mundo mejor. Y no es una utopía para mí, desde luego que no.

Hoy en día el arte tiene un gran poder y enorme capacidad de mutación, por lo que, si se utiliza sabiamente, puede beneficiar enormemente a nuestra sociedad: desde el diseño de videojuegos, programas informáticos aplicados a la enseñanza educativa, hasta la arteterapia para discapacitados/as, entre otras aplicaciones.

Me llamó mucho la atención la idea que tienes de la palabra “artista”. En otra ocasión has definido ésta como una palabra “ortopédica”, de la que se ha abusado y se sigue abusando mucho y con la cual no te sientes muy cómoda. ¿Puedes profundizar este concepto?

Sinceramente, te puedo decir, a título personal, que el oficio de artista conlleva una gran responsabilidad y humildad. Es un oficio que se realiza de forma discreta donde, como ya te he comentado antes, hay que estar preocupado/a por hacer las cosas bien y no por anteponer un éxito o reconocimiento. Esto llega después, tras muchos años de incansable labor artística.

Dadas las características de nuestra sociedad actual, donde existe una gran obsesión por ser famoso/a, reconocido/a y, en cierta manera inmortal, acaparando las primeras portadas, aparecen artistas por doquier, de todo y de nada: el artista del reality-show, el artista del engaño, el artista burlón y caradura, el artista y sus artes de la seducción, el artista requete-artístico… La palabra “arte” se utiliza hoy día para todo, sacándola de su contexto y banalizándola, caricaturizando igualmente al artista, pues todos entran en el mismo saco: artistazos/as, artistas, artistillas y artistejos/as…

De aquí que no me sienta a gusto con la definición de artista. Para mí, la definición de artista es mucho más que eso: el artista tiene la capacidad de mutar, si es necesario, con el objetivo de llevar a buen puerto el proyecto que tenga entre manos.

Me ocurrió una vez que, para poder trabajar con un grupo de mujeres inmigrantes, el concepto del “paso del tiempo” a través de dibujos realizados por ellas , me ví casi en la obligación de montar una empresa de cuidado de personas mayores a domicilio, para poderlas motivar y sacarlas de una vida mediocre… El artista muta entonces en empresario/a, para poder llevar a cabo su proyecto.

Definitivamente, el concepto de “artista” se me presenta, actualmente, confuso y corto, pues realmente abarca diversos campos y es mucho más complejo de lo que parece. 

Llamadme entonces, “Mutante” o “Ingeniera de Caminos y Perforaciones Humanas Interconectadas”, por favor (ja, ja, ja, ja…).

¿Puedes hablarme un poco del proyecto de la “Ruta de murales” que has realizado, a lo largo del último año, en colaboración con el Ayuntamiento de Málaga?

Hablando de mutaciones, este proyecto empezó siendo una actividad artística en los barrios, propuesta por mi hermana y por mí al Área de Igualdad de Oportunidades de la Mujer del Ayuntamiento de Málaga, donde se trabajaba y potenciaba la capacidad creativa y la autoestima de las mujeres participantes.

La actividad tuvo tanto éxito entre el colectivo que, las propias mujeres, solicitaron una ampliación de la actividad.

Durante tal ampliación, se propuso al Área realizar la misma actividad, pero esta vez en espacio abierto, pudiendo contribuir a la mejora del barrio, pintando y/o “encalando” las paredes que pertenecían al Ayuntamiento.

Con bastante recelo, el Ayuntamiento cedió, ganándonos progresivamente su confianza. Un mural dio lugar a otros, y estos otros, a otros tantos que no se terminaron, por  “falta de presupuesto” según el Área de Igualdad de Oportunidades de la Mujer, por  “dejadez, falta de interés y de compromiso”, según nosotras.

Este año por fin, después de mucho batallar, se ha podido cerrar el proyecto, terminando aquellos que no se acabaron y creando otros diez, con la condición de que éstos tenían que girar en torno a la Violencia de Género.

Siendo un concepto tan vasto, el de la Violencia contra la Mujer, se han realizado murales que resaltan la figura de la mujer artista en la historia, la libertad, la coeducación, etc.

Al Área de Igualdad se le propuso, igualmente, crear una “ruta de murales” recogida en mapas desplegables que, distribuidos por el barrio, permitiera a vecindario y a visitantes disfrutar de un recorrido de arte mural por el mismo. Y en esa fase estamos.

En principio, antes de que termine el año, el Área de Igualdad se ha comprometido a tener listos los desplegables, a disposición de todo/a aquel/lla interesado/a en pasear por el barrio. Pero todo está por ver…

Efectivamente, el arte puede cambiar la fisonomía de un espacio urbano, contribuyendo a la mejora del mismo y de los/as habitantes que habitan en él pero, el éxito de este proyecto, en concreto, radica en el compromiso del artista y, sobretodo, en el del vecindario y Ayuntamiento, los cuales han de velar por la conservación de tales espacios.

¿Cómo te acercaste al arte y cuándo entendiste que era ésta tu vía?

Recuerdo, en mi séptimo u octavo cumpleaños, como mi padre me ofreció un gran paquete que llevaba en la mano. Cuando lo desenvolví, encontré un caballete de madera, un lienzo, algunos pinceles y varios tubitos de óleos.

Durante muchísimo tiempo estuve obsesionada con aquel regalo: sentía una gran emoción al sentarme frente al caballete y, mirando el lienzo, un sentimiento de grandeza se apoderaba de mí.

Es curioso pues, a pesar del tiempo, siempre que me encuentro en soledad confrontada a lo que será por poco tiempo un espacio en blanco, dicho sentimiento, familiar ya, aparece de nuevo.

Aquel primer lienzo me acompañó durante varios años, me permitió entender el mundo y dominarlo a mi manera, pues yo tenía el absoluto control sobre él, pintando una y otra vez, uno encima de otro, todos aquellos paisajes extraídos de los grandes almanaques que mi padre me traía, después de sus largas jornadas de trabajo.

Desde muy pequeña, he tenido la sensación de que a través del arte podía entender la vida. El arte me ha permitido no tenerle miedo ni a ésta, ni a la muerte, ni al paso del tiempo, pues me sirve de cobijo donde poder resguardarme.

Estoy convencida de que esa es la razón por la cual me dedico al arte, pues en definitiva soy una gran miedica, a la cual le aterroriza la existencia humana.

¿Cuáles fueron tus primeras referencias?

Hay algo que desde pequeña me ha llamado muchísimo la atención y que, además forma parte del folclore malagueño: los verdiales… ¿Has visto alguna vez los sombreros, realizados con espejos, perlas y flores de las personas que cantan, tocan instrumentos y bailan verdiales?… Intentan reflejar la luz y colores del sol, según la tradición árabe de la que son originarias.

Vengo de familia donde existen grandes mujeres: de cuerpo y de espíritu. Las he visto encalar –práctica andaluza de pintar con cal blanca las fachadas de las casas-, cocinar, parir, reírse y llorar…

Mi abuelo me hacía las zapatillas de verano a mano, con cuerda y esparto, me llevaba al mar a pescar y me decía que uno siempre tiene que intentar ser buena persona, venga de donde venga y sea como sea…Y África, nuestra vecina, justo enfrente…

Creo que mis primeras referencias vienen marcadas por mis orígenes –como diría un famoso escritor, del cual he olvidado su nombre: “si quieres ser universal, pinta tu aldea”-, por ese Mediterráneo fronterizo, espacio de convergencia cultural: por la comida, el sol, la música, el olor a salitre y las azoteas en verano.

Me gusta todo aquello que me recuerda dichos orígenes: la artesanía en general, y la latino-africana en particular, la cual no considero un “arte menor”, la cerámica portuguesa, el movimiento de los ochenta y del Slam, ambos neoyorquinos, la artista “Carmen la Griega” y Tracey Emin, los escritores Bernard-Marie Koltés y Mia Couto, el coreógrafo Sidi Larbi Cherkaoui y la coreógrafa-escritora Sabine Macher, la muralista Mónica Nador, los cineastas Kim-Ki Duk, Raoul Ruiz, Etam Egoyam y Abbas Kiarostami y el cine africano, la dibujante de cómic Marjane Satrapi, el movimiento surrealista y, en especial, las mujeres surrealistas catalanas, muy olvidadas, a mi parecer.

También gente menos conocida como el grabador Andrés Cisneros, el escritor y joven traductor Antoine Cassar, el diseñador gráfico y DJ Esgar Acelerado, la artista Catalina Obrador, la cineasta Jenessa Joffe, la escritora Rose Black y gente desconocida completamente que, para mí, tienen un gran talento: Montserrat Clos, Rahma Mouden o mi madre, la cual utiliza retales para contar historias.

Todo ello mezclado con la época que me ha tocado vivir: Arte Urbano (Blu, Os Gêmeos, Zosen, Miss Van, Raquel Sakristán, etc), piezas como “The Sand Table” o “Combat de nègres et de chiens”, y música, mucha música: Lhasa, PJ Harvey, Motel***, High Life nigeriano, Ayo o Björk y sus increíbles videoclips, entre muchos otros/as…

¿Cómo se ha desarrolado tu trabajo a lo largo del tiempo?

Cuando veo mi trabajo artístico, a lo largo del tiempo, observo que éste ha ganado en seguridad y coherencia, es decir, para que mis piezas o proyectos sean de calidad y estén bien hechos, en su formato adecuado, les he tenido que dedicar mucho tiempo, justamente el que se merecen para estar a la altura.

Creo que en este oficio, como en tantos otros, todos nos volvemos veteranos o “maestros” de lo nuestro. Se trata de un trabajo, como he mencionado anteriormente, del día a día, como el que realizan las hormigas y puedo asegurar que, para un temperamento como el mío, sumamente impaciente, no ha sido fácil. El trabajo de lo inmediato ha dado lugar al trabajo reflexivo, la cantidad ha sido suplantada por la calidad.

Dicha evolución también se aprecia en los formatos: los dibujos han evolucionado – y por tanto, no han sido sustituidos -, convirtiéndose en pequeños cortos, en libros, en proyectos interdisciplinares, en performances… Formatos utilizados siempre de forma coherente y justificada, dependiendo de la pieza artística.

¿En qué te inspiras generalmente?

Ahora mismo, en el arte social y en sus mutaciones dentro de la sociedad actual: por ejemplo, un proyecto artístico puede tomar forma de empresa que dé trabajo a un determinado colectivo de la sociedad, también puede tomar forma de material educativo, a ser impartido en las aulas o a tomar forma de espacio arquitectónico, sirviendo de lugar de intercambio entre los habitantes de un barrio. Es un campo que, verdaderamente, me apasiona.

También me inspiro en mis propias experiencias diarias, en la vida de personas que me son cercanas, en mis viajes y en otras ciudades, en el cine, en el teatro, en la música y en la literatura, atendiendo a las referencias artísticas comentadas anteriormente.

¿Cuáles son tus referencias actuales?

Últimamente he estado viendo películas de Cassavettes, realmente increíbles,  documentales de Herzog, trabajos de Pipilotti Rist y de Carmen “La Griega”, un corto de animación de Pierrick Sorin – “Quand la vie pends d’un fils” – y el trabajo artístico de la artista francesa Christl Lidl.

Sigo de cerca proyectos urbanos como el de I+D, todo lo que se cuece en el espacio de arte “Le Fresnoy” y Centro Párraga, algunos blogs – como el tuyo, por ejemplo – y es cierto que, la red social Facebook, me permite conocer variados e interesantes artistas, estructuras y eventos artístico-culturales.

¿Consideras que tu obra tenga algo que ver con una suerte de búsqueda?

Por supuesto que sí. Alonso Quijano se convirtió en Don Quijote de la Mancha, pues encontró en el defender a su amada, el motor de su vida. Combatiendo a los molinos, que él creía gigantes, su vida adquiría sentido.

Pues bien, el crear para mí también se ha convertido en el sentido de mi vida, sin el cual ésta no sería concebida. Creo y hago arte porque éste me permite entender quién soy y cuál es el lugar que ocupo en el mundo, porque estoy convencida de que el arte nos hace ser mejores y porque el arte nos permite explorar, conocer, descubrir lugares y partir a otros mundos, porque el arte nos indica que hay cosas en la vida que sí pueden ser posibles, cuando éstas se nos presentan muy negras y feas, porque para mí el arte tiene la capacidad de “desorientar la brújula”, en palabras de Mia Couto, haciendo posible lo que aparentemente no lo es.

Porque el arte me da libertad y capacidad de ser o hacer lo que yo quiera o desee. Porque el arte me permite acercarme a conceptos e ideales que han sido buscados, por el ser humano, desde el principio de los tiempos: inmortalidad, libertad, belleza, transición de la vida a la muerte…

Tu labor creativa se desarrolla en un ámbito multidisciplinar muy amplio, que abarca tanto el dibujo, la pintura, la escultura y la instalación como la escritura y el vídeo… ¿Hay alguna o algunas de estas prácticas con las que te sientes más cómoda?

Si te fijas bien, intento no pecar de presuntuosa e “interdisciplinar” ya que, lo que realmente sé hacer es pintar y dibujar, es todo. No puedo ser más sincera y honesta.

No voy buscando hacer vídeo o instalación, por ejemplo, pero sí te diría que el resultado final de algunos de mis dibujos y pinturas ha tomado el formato de vídeos, libros para colorear, instalaciones, exposiciones en galería y proyectos sociales, lo cual es bien diferente.

Viéndolo todo en conjunto, el resultado es interdisciplinar, por supuesto, pero mi primer objetivo, antes de pintar o dibujar, no es ser interdisciplinar, ¿entiendes?

Creo que hay que tener la sensatez de dejar que una obra “mute”, siendo ella la que tome el formato que realmente quiera, sin tener miedo o pensar que uno/a es contradictorio/a e incoherente.

Tengo una hija, pero las piezas que realizo también “las concibo y las paro”, dejando que ellas sean las que elijan su camino y/o destino, y yo las acompaño…

En definitiva, pinto y dibujo Nicola, nada más –ni nada menos-.

¿Qué proyectos artísticos tienes para el próximo futuro?

Mira, te sigo contestando a la pregunta anterior pues considero que ésta es una continuación de la misma. Muchas veces uno tiene proyectos en la cabeza que, por cierta inmadurez, no puede llevar a cabo.

Eso mismo me ocurrió mientras estudiaba en la Escuela de Bellas Artes de Toulouse. Empecé a trabajar una performance con dibujos animados incluidos, los cuales iba proyectando y haciendo desplazar en una sala, pues yo agarraba y movía con mis manos, tanto el vídeo-proyector como la cámara.

El trabajo se empezó, pero nunca se terminó porque lo que yo quería hacer, ante todo, atendiendo a las expectativas y presión de la Escuela, era una performance, sin de dejar  que mis dibujos decidieran su camino.

Me resistí a ponerlo en marcha porque no me sentía cómoda. No me creía el proyecto. No era yo la que realizaba esa pieza. Era como si trabajar con las nuevas tecnologías fuera la única vía que me permitiera hacerme un hueco en el arte contemporáneo.

Entonces, como dijo alguna vez Claes Oldenburg “cuando no sé quien soy ni a dónde voy, me pongo a dibujar”. Y me puse a dibujar y a pintar sin parar, de forma acérrima, para volverme a reconciliar con mi trabajo pues, he de decirte que el trabajar en formato vídeo me “alienó” muchísimo, teniendo que plantearme de forma seria la continuidad de mi carrera artística.

Nunca olvidé el proyecto, durante años ha estado madurando y “cocinándose” en mi cabeza, y ahora es el momento de llevarlo a cabo. Después de tantos años… Simplemente porque estos dibujos han decidido tomar la forma de una performance, y yo quiero acompañarlos…

Estoy muy ilusionada porque sé que ahora ha llegado la hora de realizarlo. Necesito entretanto esperar, ya he empezado a escribir el guión en el que se detallan los movimientos y desplazamientos en el espacio, pero quisiera cerrar el proyecto del libro-diario “Mi vida en un cuaderno de dibujo” y saber si me han seleccionado para el FIB 10.

Entonces será el momento de centrarme en la exposición “Museo de (mi) Historia Natural” en la galería madrileña Rafael Pérez Hernando y de esta performance, llamada “La noche antes del Bosque”, basada en una libre interpretación de un pasaje del libro “Combat de nègre et de chiens”, de Bernard Marie-Koltès. Además de restaurar una casita que tengo en el campo, entre olivares…

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One thought on “Pintar un mundo mejor. Conversación con María Bueno

  1. i beleive maria will be one of the best artista in spain if given the rigth support needed.more grease to your elbows maria.

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