Cultura del consumo y metamarcas de moda: el mercado de las identidades.


Cada vez más el consumo de marcas adquiere un fundamental valor cultural y de mediación simbólica entre los sujetos. De hecho, está bastante claro como en la actualidad exista una relación muy estrecha, de tipo circular, entre las funciones empresariales que podríamos llamar sintéticamente “de marketing” y las representaciones simbólicas de muchos grupos de consumidores, que para las empresas son, al mismo tiempo, target a alcanzar y cool driver o style driver a seguir (es decir modelos de referencia).
  
 
Efectivamente, la identidad de marca (brand identity) y su relativa comunicación ejercen un papel muy relevante, tanto en la construcción de muchos sistemas de significados culturales (en un sentido amplio, pop y antropológico del término) como en la promoción de eventos sociales y en la generación de concretas comunidades “temáticas” de consumo. Resulta evidente, por lo tanto, como en muchas ocasiones las estrategias de comunicación publicitaria o de marketing de producto sean a su vez causa de agregación. 
 

  

El consumo, esto es, tiende a generar comunidades. Y esto queda muy claro a la hora de analizar lo que ocurre en Internet, donde la publicidad y las estrategias de marketing llevan mucho tiempo adoptando modalidades “tribales” de forma masiva; formas que en el pasado eran típicas sobre todo de la agregación subcultural juvenil, mientras que ahora van extendiéndose a muchos otros segmentos de población. Estas formas tribales masivas (“tribalismo masivo” es sólo en aparencia un oxímoron) llegan mucho más allá de los antiguos confines generacionales, creando, esto es, comunidades virtuales transversales por edad, contexto geográfico, condición socio-económica, clase social, religión, etnia, etc. 

Es cierto que en la actual fase de maduración de la sociedad del consumo la relación entre el consumidor y la marca – con su propia brand ideology (en un sentido muy amplio del término) –  se fundamenta en un vínculo emocional mucho más fuerte que en el pasado: un vínculo reforzado continuamente a través de la comunicación de unos “contenidos de marca” que expresan el “compromiso” de la marca sobre ciertas temáticas. En este sentido, se tiende a instaurar (por lo menos a nivel teórico y simbólico) una suerte de co-participación de las marcas y de los consumidores (actuales y potenciales) en actividades que abordan esas específicas temáticas…  Continue reading

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Cultura del consumo y metamarcas de moda: el mercado de las identidades


Cada vez más el consumo de marcas adquiere un fundamental valor cultural y de mediación simbólica entre los sujetos. De hecho, está bastante claro como en la actualidad exista una relación muy estrecha, de tipo circular, entre las funciones empresariales que podríamos llamar sintéticamente “de marketing” y las representaciones simbólicas de muchos grupos de consumidores, que para las empresas son, al mismo tiempo, target a alcanzar y cool driver o style driver a seguir (es decir modelos de referencia).
  
 
Efectivamente, la identidad de marca (brand identity) y su relativa comunicación ejercen un papel muy relevante, tanto en la construcción de muchos sistemas de significados culturales (en un sentido amplio, pop y antropológico del término) como en la promoción de eventos sociales y en la generación de concretas comunidades “temáticas” de consumo. Resulta evidente, por lo tanto, como en muchas ocasiones las estrategias de comunicación publicitaria o de marketing de producto sean a su vez causa de agregación. 
 

  

El consumo, esto es, tiende a generar comunidades. Y esto queda muy claro a la hora de analizar lo que ocurre en Internet, donde la publicidad y las estrategias de marketing llevan mucho tiempo adoptando modalidades “tribales” de forma masiva; formas que en el pasado eran típicas sobre todo de la agregación subcultural juvenil, mientras que ahora van extendiéndose a muchos otros segmentos de población. Estas formas tribales masivas (“tribalismo masivo” es sólo en aparencia un oxímoron) llegan mucho más allá de los antiguos confines generacionales, creando, esto es, comunidades virtuales transversales por edad, contexto geográfico, condición socio-económica, clase social, religión, etnia, etc. 

Es cierto que en la actual fase de maduración de la sociedad del consumo la relación entre el consumidor y la marca – con su propia brand ideology (en un sentido muy amplio del término) –  se fundamenta en un vínculo emocional mucho más fuerte que en el pasado: un vínculo reforzado continuamente a través de la comunicación de unos “contenidos de marca” que expresan el “compromiso” de la marca sobre ciertas temáticas. En este sentido, se tiende a instaurar (por lo menos a nivel teórico y simbólico) una suerte de co-participación de las marcas y de los consumidores (actuales y potenciales) en actividades que abordan esas específicas temáticas…  Continue reading

Nombre, apellido y marca


(publicado en soitu.es el día 28-05-2009)

Si algo bueno tienen las crisis, es que siempre te hacen esperar en un futuro mejor y te obligan a pensar en cómo intentar conseguirlo.

Muy bien lo saben Barak Obama y su formidable equipo de marketing político, que a partir de la esperanza, compartida por muchos, de construir un mundo mejor han concebido el exitoso lema publicitario “Yes we can” y la imponente campaña de posicionamiento de la marca Obama’08 en el mercado electoral de Estados Unidos. No hay duda de que el extraordinario appeal, a nivel planetario, del “personal brand” del ganador de las últimas elecciones políticas norteamericanas plantea una serie de cuestiones fundamentales sobre la importancia, cada vez más evidente, de la relación entre consumidores y marcas.

La difusión de la teoría y de la práctica del “personal branding” – que, desde Estados Unidos, se han difundido en todo el mundo occidental – conlleva unas consecuencias bastante nuevas, tanto a nivel individual como a nivel social. De hecho, este fenómeno introduce nuevos paradigmas de comportamiento y nuevos métodos interpretativos de la realidad, con consecuencias que afectan a muchos aspectos de la vida humana y con importantes implicaciones de tipo cultural, sociológico, económico y, como no, político. En realidad, el “personal branding” se inscribe dentro de un proceso más amplio (comercial y antropológico a la vez) al que estamos asistiendo, de forma cada vez más rápida, desde hace por lo menos un par de décadas. Se trata de un proceso de atribución de una específica marca distintiva a cualquier ámbito de la existencia humana; proceso que técnicamente se define “life branding”. Continue reading