Por qué vamos a echar de menos a SOITU.ES.


 

Básicamente, vamos a echar de menos a Soitu.es porque es un símbolo. Un símbolo de una forma de empresa moderna, profesional y entusiasta. Una empresa mediática joven que apuesta por el futuro, creando opinión, tendencia y, como no, empleo sostenible. Una empresa de las ideas y del hard work, que aspira cada día a la excelencia. (Los de Soitu.es no me van a pagar por estas líneas, que quede bien claro).

Basando su actividad sobre un modelo de desarrollo pionero y vanguardista, Soitu.es había asumido el riesgo, la responsabilidad y el gusto de liderar la búsqueda de una “nueva vía” saludablemente creativa y “futurista”. Una de aquellas vías que, por cierto, son las sólas que realmente permiten una salida virtuosa de fases de estancamiento económico y cultural como la que estamos viviendo en este momento (que está muy de moda definir “de crisis”). Se trata, esto es, de vías de “diferenciación”, “reconversión” e “innovación”, tanto de los valores como de los negocios. En periodos de turbulencia e incertidumbre sólo quien tiene ideas claras; competencia; capacidad de innovación y sentido de la excelencia tiene en sus manos la posibilidad de definir y liderar los trends, es decir, de crear “conceptos” nuevos y futuros estandares exitosos. En tan sólo 22 meses Soitu.es había logrado construir un “valor de marca” (brand equity) inestimable, aglutinando un consenso impresionante y un tráfico de usuarios importante. El valor de marca es un patrimonio inmenso al que (todavía no se sabe muy bien por qué) no se suele prestar mucha atención, a pesar de ser, junto con la calidad efectiva, la mayor fortaleza de un producto/servicio. Continue reading

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Nombre, apellido y marca.


(publicado en soitu.es el día 28-05-2009)

Si algo bueno tienen las crisis, es que siempre te hacen esperar en un futuro mejor y te obligan a pensar en cómo intentar conseguirlo.

Muy bien lo saben Barak Obama y su formidable equipo de marketing político, que a partir de la esperanza, compartida por muchos, de construir un mundo mejor han concebido el exitoso lema publicitario “Yes we can” y la imponente campaña de posicionamiento de la marca Obama’08 en el mercado electoral de Estados Unidos. No hay duda de que el extraordinario appeal, a nivel planetario, del “personal brand” del ganador de las últimas elecciones políticas norteamericanas plantea una serie de cuestiones fundamentales sobre la importancia, cada vez más evidente, de la relación entre consumidores y marcas.

La difusión de la teoría y de la práctica del “personal branding” – que, desde Estados Unidos, se han difundido en todo el mundo occidental – conlleva unas consecuencias bastante nuevas, tanto a nivel individual como a nivel social. De hecho, este fenómeno introduce nuevos paradigmas de comportamiento y nuevos métodos interpretativos de la realidad, con consecuencias que afectan a muchos aspectos de la vida humana y con importantes implicaciones de tipo cultural, sociológico, económico y, como no, político. En realidad, el “personal branding” se inscribe dentro de un proceso más amplio (comercial y antropológico a la vez) al que estamos asistiendo, de forma cada vez más rápida, desde hace por lo menos un par de décadas. Se trata de un proceso de atribución de una específica marca distintiva a cualquier ámbito de la existencia humana; proceso que técnicamente se define “life branding”. Continue reading