El videoarte expandido de Doug Aitken.


THE MOMENT. Videoinstalación multicanal de Doug Aitken: Nave 16 – Matadero Madrid. Paseo de la Chopera, 14. Madrid. (Organización: Regen Projects y Matadero Madrid). Hasta el 21 de Marzo.

Foto: The Moment. © Doug Aitken. Courtesy: Matadero Madrid, Galería Regen Projects (L.A.), 303 Gallery (New York), Galería Eva Presenhuber (Zurich), Galería Victoria Miro (Londres). 2010.

 

Si alguien (al igual que quien escribe) hace unas semanas tenía la remota esperanza de ver en el ámbito de ARCO 2010 algo relevante sobre la actual producción artística de Los Angeles, y finalmente se ha quedado decepcionado – ya que lo muy poco expuesto ha resultado, en resumidas cuentas, francamente perdible – tiene una oportunidad para hacerse por lo menos una idea sobre lo que procede de esa ciudad, y concretamente sobre la obra de uno de los videoartistas más geniales y trascendentes del panorama internacional. Me refiero a la magnífica videoinstalación The Moment de Doug Aitken (Redondo Beach, CA, 1968), actualmente expuesta en la Nave 16 del Matadero de Madrid.

La exposición – organizada por el Matadero en colaboración con la galería Regen Projects de L.A. – valoriza plenamente los aspectos más típicos de la producción reciente del artista norteamericano. Esto es: la aproximación “expandida” al videoarte, que le lleva a crear contextos multimedia en los que las imágenes se “disuelven” en la atmosfera impactante de una ambientación visual, sonora y arquitectónica llena de sugerencias emocionales y conceptuales; la fragmentación narrativa, que rompe la superficie de proyección convencional, a través de una multi-visión compleja, rítmica y vívida, de imágenes en distintas pantallas; la plasmación del elemento sonoro, en tanto elemento sustancial e imprescindible (no meramente accesorio) de la obra; la dimensión performativa de la videoinstalación, que induce el espectador a moverse físicamente alrededor de las pantallas en la tentativa vana de recomponer un punto de vista único definitivamente superado. Continue reading

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Ojos que excavan túneles. La fotografía de Pierre Gonnord.


TERRE DE PERSONNE. Exposición personal de Pierre Gonnord: Sala Alcalá 31. C/ Alcalá, 31. Madrid. Comisario: Rafael Doctor Roncero. Hasta el 28 de Febrero.

ARMANDO, 2009. © Pierre Gonnord. Courtesy: Pierre Gonnord y Galería Juana de Aizpuru, Madrid.

 

En realidad, no habría mucho que escribir sobre la fotografía de Pierre Gonnord (Cholet, 1963). La pureza ética y formal de sus obras ya lo dice todo.

Para entender de lo que estoy hablando basta con ver los paisajes (fruto de su recientísimo trabajo) que acompañan la serie de retratos presentados en esta exposición curada por Rafael Doctor Roncero. Se trata de paisajes rurales, del norte de España y de Portugal, cuya belleza esencial habla por sí misma. Y eso que el paisaje es un tema fundamentalmente nuevo en el repertorio de Gonnord. Un tema que ha surgido de una exigencia nueva de desplazar la mirada artística del “hombre” a “su entorno”, a fin de fijar en imágenes aquellos elementos que conforman el medioambiente en el que, concretamente, trascurren las vidas de las personas retratadas y que marca signos indelebles en sus rostros tan peculiares.

 

INCENDIO VIII. 2009© Pierre Gonnord. Courtesy: Pierre Gonnord y Galería Juana de Aizpuru. Madrid.

La muestra propone al espectador una suerte de “dialógico” juego de espejos entre él y las acerca de cuarenta obras expuestas. De hecho, éstas, a la vez que le cuentan una historia, le interrogan sobre su propia “naturaleza” y su propia “cultura”. Se trata de imágenes (de gran formato) que retratan – como es habitual en la obra de Gonnord – mujeres y hombres en el interior de un estudio, con una solemnidad y un esmero estético comparables con los que adoptarían en su tiempo maestros de la pintura de este género (El Greco, Velázquez, Goya, Rembrandt etc.). Continue reading

Sociología del arte y arte sociológico.


Giacomo Balla, Dinamismo di un cane al guinzaglio, 1912. New York, The Museum of Modern Art (MoMA).

 

Se podría afirmar que, desde hace por lo menos un siglo y medio – esto es, a partir de las inquietudes estéticas realistas de mediados del siglo XIX – haya ido desarrollándose cierta dimensión implícitamente sociológica de las prácticas artísticas. Me refiero a aquella visión del arte como hecho consciente de interacción crítica y “deconstructora” con respecto a la realidad social; o – dicho de otra forma – como lugar material y simbólico dentro del cual desplegar un discurso público y expresar opciones concretas sobre las representaciones de la sociedad misma, sobre sus valores, significados y reglas poniendo en duda sus límites, presupuestos y convenciones. Cabe destacar, por ejemplo, la importancia que, a lo largo de las últimas décadas, se ha atribuido a temas artísticos de carácter social como la identidad, la otredad, la diferencia, el género, la etnia, la generación, la procedencia geográfica, las minorías, las subculturas etc.

Cuanto dicho resulta muy evidente si consideramos algunas formas concretas de arte emergente, como el street art: etiqueta que, en realidad, suena hoy en día bastante reductiva, ya que abarca manifestaciones artísticas muy distintas entre sí que han salido varias veces de la calle para ingresar en los lugares del mainstream del sistema del arte contemporáneo (museos, galerías, casas de subastas, manuales de historia del arte etc.). Es, éste, el caso, por ejemplo, de artistas como K. Haring, J.M. Basquiat, R. Pettibon, Banksy, Os Gêmeos etc. A propósito del arte callejero, Johannes Stahl habla de obras que surgen del deseo de ejercer un «derecho estético sobre el espacio público».[1] Continue reading