La interzona escultórica de Conrad Shawcross y el co-marketing de Muji.


THE LIMIT OF EVERYTHING. Exposición personal de Conrad Shawcross – I GOT A BREAK BABY…. Proyecto colectivo en colaboración con MUJI. Galería Pilar Parra & Romero. C/ Conde de Aranda, 2. Madrid. Hasta el 14 April de 2010.

Conrad Shawcross, SLOW ARC IN A CUBE II, 2008, light, steel, motors, 93 x 93 x 140 cm. © Photo by: Mariano C. Peuser. Installation Galerie Emmanuel Perrotin, Miami. Courtesy: Victoria Miro Gallery, London.

 

La obra de Conrad Shawcross (Londres, 1977) – presentada por primera vez en un espacio privado español en esta exposición en la galería Pilar Parra & Romero de Madrid – se mueve en aquella zona de las artes actuales en la que confluyen el arte cinético, el arte conceptual, la instalación y la escultura material y de luz. Se trata de una labor de carácter híbrido en la que los objetos y el espacio desempeñan un papel fundamental en la creación tanto de esculturas estáticas como de las típicas máquinas en movimiento de Shawcross.

Valiéndose de la célebre categoría estética burroughsiana, la obra de Shawcross se podría definir como interzona escultórica. En sus escritos críticos y literarios – que tanta influencia tuvieron en la definición de la estética post-moderna y “multi-sensorial” – William S. Burroughs había definido Interzone aquel lugar mental y narrativo en el que las conexiones asociativas del lector se encuentran interrumpidas por la práctica del cut-up, de tal manera que el propio lector se convierte de pasivo consumidor de las ideas de los demás en artífice de su propio conocimiento autónomo, rompiendo los límites convencionales y abriendo horizontes inimaginables de libertad y opciones posibles. En este sentido, su obra se configura como un himno solemne a la individualidad y a la libre construcción de los significados de la realidad. Continue reading

Sociología del arte y arte sociológico.


Giacomo Balla, Dinamismo di un cane al guinzaglio, 1912. New York, The Museum of Modern Art (MoMA).

 

Se podría afirmar que, desde hace por lo menos un siglo y medio – esto es, a partir de las inquietudes estéticas realistas de mediados del siglo XIX – haya ido desarrollándose cierta dimensión implícitamente sociológica de las prácticas artísticas. Me refiero a aquella visión del arte como hecho consciente de interacción crítica y “deconstructora” con respecto a la realidad social; o – dicho de otra forma – como lugar material y simbólico dentro del cual desplegar un discurso público y expresar opciones concretas sobre las representaciones de la sociedad misma, sobre sus valores, significados y reglas poniendo en duda sus límites, presupuestos y convenciones. Cabe destacar, por ejemplo, la importancia que, a lo largo de las últimas décadas, se ha atribuido a temas artísticos de carácter social como la identidad, la otredad, la diferencia, el género, la etnia, la generación, la procedencia geográfica, las minorías, las subculturas etc.

Cuanto dicho resulta muy evidente si consideramos algunas formas concretas de arte emergente, como el street art: etiqueta que, en realidad, suena hoy en día bastante reductiva, ya que abarca manifestaciones artísticas muy distintas entre sí que han salido varias veces de la calle para ingresar en los lugares del mainstream del sistema del arte contemporáneo (museos, galerías, casas de subastas, manuales de historia del arte etc.). Es, éste, el caso, por ejemplo, de artistas como K. Haring, J.M. Basquiat, R. Pettibon, Banksy, Os Gêmeos etc. A propósito del arte callejero, Johannes Stahl habla de obras que surgen del deseo de ejercer un «derecho estético sobre el espacio público».[1] Continue reading

Cultura del consumo y metamarcas de moda: el mercado de las identidades.


Cada vez más el consumo de marcas adquiere un fundamental valor cultural y de mediación simbólica entre los sujetos. De hecho, está bastante claro como en la actualidad exista una relación muy estrecha, de tipo circular, entre las funciones empresariales que podríamos llamar sintéticamente “de marketing” y las representaciones simbólicas de muchos grupos de consumidores, que para las empresas son, al mismo tiempo, target a alcanzar y cool driver o style driver a seguir (es decir modelos de referencia).
  
 
Efectivamente, la identidad de marca (brand identity) y su relativa comunicación ejercen un papel muy relevante, tanto en la construcción de muchos sistemas de significados culturales (en un sentido amplio, pop y antropológico del término) como en la promoción de eventos sociales y en la generación de concretas comunidades “temáticas” de consumo. Resulta evidente, por lo tanto, como en muchas ocasiones las estrategias de comunicación publicitaria o de marketing de producto sean a su vez causa de agregación. 
 

  

El consumo, esto es, tiende a generar comunidades. Y esto queda muy claro a la hora de analizar lo que ocurre en Internet, donde la publicidad y las estrategias de marketing llevan mucho tiempo adoptando modalidades “tribales” de forma masiva; formas que en el pasado eran típicas sobre todo de la agregación subcultural juvenil, mientras que ahora van extendiéndose a muchos otros segmentos de población. Estas formas tribales masivas (“tribalismo masivo” es sólo en aparencia un oxímoron) llegan mucho más allá de los antiguos confines generacionales, creando, esto es, comunidades virtuales transversales por edad, contexto geográfico, condición socio-económica, clase social, religión, etnia, etc. 

Es cierto que en la actual fase de maduración de la sociedad del consumo la relación entre el consumidor y la marca – con su propia brand ideology (en un sentido muy amplio del término) –  se fundamenta en un vínculo emocional mucho más fuerte que en el pasado: un vínculo reforzado continuamente a través de la comunicación de unos “contenidos de marca” que expresan el “compromiso” de la marca sobre ciertas temáticas. En este sentido, se tiende a instaurar (por lo menos a nivel teórico y simbólico) una suerte de co-participación de las marcas y de los consumidores (actuales y potenciales) en actividades que abordan esas específicas temáticas…  Continue reading

Por qué vamos a echar de menos a SOITU.ES.


 

Básicamente, vamos a echar de menos a Soitu.es porque es un símbolo. Un símbolo de una forma de empresa moderna, profesional y entusiasta. Una empresa mediática joven que apuesta por el futuro, creando opinión, tendencia y, como no, empleo sostenible. Una empresa de las ideas y del hard work, que aspira cada día a la excelencia. (Los de Soitu.es no me van a pagar por estas líneas, que quede bien claro).

Basando su actividad sobre un modelo de desarrollo pionero y vanguardista, Soitu.es había asumido el riesgo, la responsabilidad y el gusto de liderar la búsqueda de una “nueva vía” saludablemente creativa y “futurista”. Una de aquellas vías que, por cierto, son las sólas que realmente permiten una salida virtuosa de fases de estancamiento económico y cultural como la que estamos viviendo en este momento (que está muy de moda definir “de crisis”). Se trata, esto es, de vías de “diferenciación”, “reconversión” e “innovación”, tanto de los valores como de los negocios. En periodos de turbulencia e incertidumbre sólo quien tiene ideas claras; competencia; capacidad de innovación y sentido de la excelencia tiene en sus manos la posibilidad de definir y liderar los trends, es decir, de crear “conceptos” nuevos y futuros estandares exitosos. En tan sólo 22 meses Soitu.es había logrado construir un “valor de marca” (brand equity) inestimable, aglutinando un consenso impresionante y un tráfico de usuarios importante. El valor de marca es un patrimonio inmenso al que (todavía no se sabe muy bien por qué) no se suele prestar mucha atención, a pesar de ser, junto con la calidad efectiva, la mayor fortaleza de un producto/servicio. Continue reading

Trabajos creativos (“Soy creativo… y por la noche copy!!!”)


“Yo fui un creativo adolescente”
from Mundo viejuno – Muchachada Nui (segunda temporada, 2008)

Trabajos creativos ("Soy creativo… y por la noche copy!!!")


“Yo fui un creativo adolescente”
from Mundo viejuno – Muchachada Nui (segunda temporada, 2008)

Nombre, apellido y marca.


(publicado en soitu.es el día 28-05-2009)

Si algo bueno tienen las crisis, es que siempre te hacen esperar en un futuro mejor y te obligan a pensar en cómo intentar conseguirlo.

Muy bien lo saben Barak Obama y su formidable equipo de marketing político, que a partir de la esperanza, compartida por muchos, de construir un mundo mejor han concebido el exitoso lema publicitario “Yes we can” y la imponente campaña de posicionamiento de la marca Obama’08 en el mercado electoral de Estados Unidos. No hay duda de que el extraordinario appeal, a nivel planetario, del “personal brand” del ganador de las últimas elecciones políticas norteamericanas plantea una serie de cuestiones fundamentales sobre la importancia, cada vez más evidente, de la relación entre consumidores y marcas.

La difusión de la teoría y de la práctica del “personal branding” – que, desde Estados Unidos, se han difundido en todo el mundo occidental – conlleva unas consecuencias bastante nuevas, tanto a nivel individual como a nivel social. De hecho, este fenómeno introduce nuevos paradigmas de comportamiento y nuevos métodos interpretativos de la realidad, con consecuencias que afectan a muchos aspectos de la vida humana y con importantes implicaciones de tipo cultural, sociológico, económico y, como no, político. En realidad, el “personal branding” se inscribe dentro de un proceso más amplio (comercial y antropológico a la vez) al que estamos asistiendo, de forma cada vez más rápida, desde hace por lo menos un par de décadas. Se trata de un proceso de atribución de una específica marca distintiva a cualquier ámbito de la existencia humana; proceso que técnicamente se define “life branding”. Continue reading